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Un poco de “hamor”

Antes, y a veces ahora, me emocionaba con las películas de dibujos animados, los cuentos, las lecturas apasionadas incluso con algunos anuncios de la tele. Esa sensación de ahogo por presión en la garganta y los ojos vidriosos de lágrimas a punto de derramarse era un buen síntoma de un buen palpitar, de sentir lo correcto, o por lo menos de sentir.

Ahora estoy desgastando los molares a base de fricción y de rechinar de dientes. No tengo buenos sentimientos hacia toda esa caterva de ladrones prohombres de la patria y la imaginación me discurre con suavidad a situaciones de refinadas torturas e infinitos dolores. Ya no hay amor.

Y será una estupidez, y llamarme idiota, pero ahora que llega el bálsamo del “pan y circo” de la Eurocopa (algo tendrá el fútbol que no acabo de verlo) me desayuno con las hostias como panes entre las aficiones rusa y polaca allá por Varsovia. Ya no hay amor.

Y en el baloncesto que sí me gusta en las finales por el título fricciones personales, miradas asesinas y jugadores que literalmente llegan a las manos. Y a eso que yo le digo falta de profesionalidad, educación, criterio, etc, el comentarista de turno lo llama “carácter”. Como si fuera algo bueno y que está bien demostrarlo!

Como ya no hay amor, dibujo estos repartidores de abrazos. Hamor más falso que el Amor de verdad, quizá, pero hoy es lo que llevo en el bolsillo. Hamor para todos, quién quiere?

De vuelta!!

Una semana para recargar pilas. He comido más carne de la recomendada, menos verduras de las deseables, he dormido en competición olímpica contra marmotas y osos hibernando. He bebido vinos y licores. He ido al cine!! Nada de twitter, ni facebook!! Ha sido genial! Ahora vuelta al tajo y vuelta a los lápices que algo sí que los he echado de menos.

La nube de hoy

Empieza septiembre y viene acompañado de las espumas convulsas de los mares que cubren nuestras cabezas, ¿será que ahí arriba también se han muerto las sirenas que, como todo el mundo sabe, al no tener alma y morir se convierten en espuma de mar? Empieza septiembre y empieza raro. Horarios desengrasados, proyectos ilusionantes, obligaciones absurdas…, el próximo día 8 se cumplen dos años de la puesta en marcha de este escaparate ¿será que las efemérides hacen natillas y gominolas mis sensaciones?



De vuelta..!

He leído, he practicado deporte, me he bañando en el mediterráneo, he comido patatas y salchichas y bebido cerveza en Berlín, he cumplido años, he sido un dios de la guerra caído en desgracia y clamando venganza sangrienta, también he sido una pelota naranja pintando mundos agrisados por el Camarada Black, he dormido como un oso, ¡también he dormido siestas!, he engordado lo justo, no me he comido las uñas, he dibujado muy poco….. Ha sido un verano fantástico!! (os dejo un par de cosillas que he dibujado estas vacaciones)



Más vacaciones

Me traigo todo esto a la playa para dibujar…¿cederé a los encantos de la molicie o daré buen uso de ello?

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Ciclos circadianos

Hace dos días que se hizo el cambio de hora estacional. Una hora menos para dormir la madrugada del sábado al domingo. Nunca le he dado demasiada importancia a estas modificaciones horarias pero esta última me ha debido pillar por debajo de la línea de flotación.

Llevo dos días con la sensación de ir retrasado en todo. Dos días que no llego al ritmo habitual de trabajo. Dos días que no encuentro los tiempos para mis libretas, mis bolígrafos, mis dibujos. Dos días chocando con las obligaciones de la agenda y rebotando de una a otra más por inercia de pinball que por decisión y ambición.

Y ayer, rebotando entre dos obligaciones en dos lugares distintos, hice una parada en la Escuela de Artes. Hace años que abandoné la docencia pero aún tengo amigos allí. Mila, compañera de fatigas, giganteamiga y parte del trío tendalero, está planteando un proyecto a sus alumnos interpretando la obra de Fernando Amárica pero con intención de terminar todo colgando como ropa tendida al sol. Una intervención en el Museo Provincial y seguro que algún aderezo más que se le ocurra.

Sin premeditación, sin pensar, sin ensayo ni boceto, con el lastre de retraso horario y sin rumbo definido agarro brocha, acrílico y tela sin imprimar. Salto de fe desde el borde de la estabilidad hacia el cuerpo a cuerpo pictórico. No recuerdo la última vez que hice paleta, mezcla y color. Estoy muy oxidado y fuera de tono pero ME ENCANTÓ (os dejo un recorte de lo que empecé)

TNH61; game over

Hoy es el último día para la propuesta “game over” de mi querida puerta. Como siempre, tarde, a última hora, deprisa y sin tiempo para mimar nada.

Mi filia cachalotera me lleva hacia este odontoceto alado, desplumado y varado en la playa. Bueno, en la playa o donde sea, que de momento no hay varadero definitivo, solo la espesura algodonosa de una imagen que quiero fijar, el batir del agua en la orilla, pero cosas de la nostalgia tonta sólo recuerdo la primera vez que agarré unos pinceles y unos óleos para pintar mi primer cuadro, una marina, y la guerra que me dio la luz filtrándose a través de una ola y el brillo de las espumas.

Ahora, más talludito y más leído y sabiendo que las sirenas no tienen alma y que por eso cuando mueren se convierten en espuma de mar, las imágenes de marinas y objetos varados son siempre ambiguas imágenes de cementerios dinámicos. Game over, cachalote.

Enjambres y cocineros

Entre las urgencias autoimpuestas de la agenda esta semana tengo “cocineros” llamándome a gritos desde la puerta de tannhauser y “swarm” (enjambre) seduciéndome desde illustration friday.

A veces la génesis de una propuesta de estas que ilustro se visualiza como una maraña de pensamientos confusos, hay que darle cierto tiempo y centrifugar, y siempre hay alguna frase o palabra que asoma a la superficie con más descaro. Es como un aguijonazo de salida, una sensación más que una visión de algo que quieres hacer. A partir de ahí es como si la cabeza se desbocara siguiendo un rastro y las manos se apresuran a no perder ritmo aunque siempre van por detrás.

Y en otras ocasiones no se puede forzar la maraña. Hoy asomado al abismo de la hoja en blanco veía enjambres de cocineros pero nada que asomara. No está lo bastante centrifugada ni reposada para que fermente como un bizcocho. Hoy sólo tengo palabras que supongo que también es un inicio para conjurar necesidades. Se recuerda y se fija lo que se verbaliza y el mero hecho de nombrar algo ya te da cierto poder sobre ello, el poder de llamarlo y de recordarlo. Hoy no tengo grafismos y aunque no es lo mismo sirvan estas palabras como siembra fecunda para próxima cosecha.

Venus de Milo

Otro poco de nostalgia. De esa imprecisa, intangible, y que anda por aquí dentro pero no sabría acotarla ni acusarla con el dedo.

Otra divinidad caída. Venus. Salpicada de pintura y con los labios desbordados por un rojo incendiario con lascivas inscripciones.

Lo justo habría sido salpicar su rostro de sangre, o chorrear tinta, o liberar un Jackson Pollock menor para captar esa humana degradación de lo divino. Pero no he podido ni sabido cómo. Esa nostalgia imprecisa de esplendores pasados actúa como una toallita húmeda que limpia y delimita el rostro de esta mujer para devolverla a su estado de diosa. Qué moñas soy!!

Cabeza de venus de milo

Sinécdoque

Tropo que consiste en designar un todo entero por una de sus partes (pars pro toto) o viceversa, su etimología viene del latín synecdŏche y este a su vez del griego συνεκδοχή “comprensión de varias cosas a la vez”

Sinécdoque

Mail (correo)

Una mano que escribe. Trazo apresurado y cierta sensación de vergüenza en la diminuta nota que se intuye bajo la mano escribiente.

Manos que doblan y redoblan el papel hasta reducirlo a una mínima expresión. Algo pequeño para contener algo muy muy grande.

Mano portando el mínimo tesoro escrito hacia abajo, dejándose caer desde la mesa hacia atrás pasando en vuelo rasante el borde de la misma, unas piernas cruzadas y sentadas y una silla de aspecto escolar. Se detiene y espera.

Otra mano viene desde más atrás. Otra mano ajena al cuerpo poseedor de la minúscula carta. Mano que con el pulgar y el dedo corazón recoge el misterio escrito mientras un audaz dedo índice acaricia ligeramente la mano portadora.

Manos que se retiran apresuradamente.


Mañana se acaba el plazo de esta semana para la propuesta “Mail” de Illustration Friday y esto, como pequeña animación con un punto álgido en el momento del contacto, es lo que me gustaría hacer. ¿Por qué siempre se me ocurren las ideas que me motivan tan tarde?

A la hora de comer

Hay veces en que la luz se tamiza y disuelve, casi como si mutara de naturaleza y se convirtiera más en niebla que en longitudes de onda variables. Más que iluminar parece que envuelve y acomoda los objetos en un sofá como de dignidad, o solvencia o qué se yo. Seguramente todo esto no será mas que algo perceptivo y por mucho que me desgaste la yema del dedo índice en disparar la cámara ninguna foto le hace justicia porque no estaba ahí. Sólo en los ojos del que mira como tantas otras cosas. Menos mal que a Sara sí le estaba sabiendo buenísima su ración de colorantes y conservantes etiquetadas como “natillas”











Onicoempatía 06

Punto final para este impulso sobre lo humano y lo divino. Ya no hay pureza y ni lo humano es el saco de las imperfecciones ni lo divino es el ideal del ser. Hay ángeles onicófagos y además también los hay con mal beber, maleducados y arrastrados.

Lo mejor de todo es que mañana, quizá, haya ángeles con valores más altos. La incertidumbre es el combustible que mueve creatical.

Onicoempatía 05

La primera vez que tuve clase de filososfía como asignatura allá por el instituto del pleistoceno, no recuerdo ni el año ni el nombre del fulano que entró en clase. Sí su cara y sus pintas de hippie pasado de vueltas lo cual trastocaba mucho la imagen que teníamos del aspecto que debiera tener un profe.

El caso es que el pavo entra, se sienta en su mesa y así, sin anestesia ni nada nos suelta “tienen sexo los ángeles?” (ojos como platos y puntos suspensivos en las líneas de pensamientos de nuestras hormonadas y revolucionadas cabecitas) “unos dicen que sí, otros que no…, y mientras esto se discute nos quedamos sin poder follar con los ángeles. A esto se dedica la filosofía”

El arranque fue prometedor pero se quedó ahí, en flor de un día, el resto somnolientas recopilaciones de cosmogonias y apocatástasis. Pero mira por dónde acabo de descubrir que sexo, lo que se dice sexo practicante, no se si tendrán, pero mear sí que mean y por la pinta que está cogiendo el otro parece que tajadas buenas sí que se agarran también……

Onicoempatía 03

Vuelta a cubrirlo todo con tinta y agua y cuando la cosa aún está húmeda salpicarlo bien con lejía. El papel se alabea, el agua se deposita en los huecos o se desliza como deltas de río por la superficie ahora ondulada. Las partículas de lejía explotan como lucecitas devoradoras del color de la tinta e incluso del papel. No es controlable ni es mi deseo que lo sea. Sólo espero a ver cómo seca y en función de ese azar buscarle un provecho para estos protoángeles-onicofago-latentes.

Onicoempatía 02

Esta es la latencia comentada. No hay mucho que ver, todo se queda en el imaginar. A lo mejor no debiera tocar nada más para dejar que ojos ajenos completen el proceso (o a lo mejor hacerlo así sólo es uno modo de exquisita vagancia). Tranquilos todos, que no tiemblen los párpados ni se contraigan las pupilas porque no alcanzo a ser tan conceptual. Soy vieja guardia napoleónica y tengo que dejar algunos aspectos más masticados que todo esto.

Y por cierto. Ya tengo una propuesta en firme pero bastante puñetera para esto de las onicoempatías; “¿qué pesa más, un dibujo o una idea?” La respuesta la tengo clara pero cómo se traduce en un registro visualizable es otro cantar. Me reuniré con las uñas de mi mano izquierda a devorarlas a solas mientras maquino maldades contra el mundo.

Onicoempatía

Tienes 30 segundos para imaginar….., si no has imaginado nada quizás debieras navegar menos por internet. Los afortunados que vivimos in situ “la bola de cristal” en la tele lo flipábamos cuando la pantalla se ponía plana y nos decían eso “tienes x segundos para imaginar, si no has imaginado nada quizás debieras ver menos televisón..”

El caso es que agarrándose a esa máxima es lo que toca hoy. Por esas cosas de las prisas la parte de cerebro que tengo exenta en forma de disco duro externo hoy se ha quedado olvidada y enganchada al ordenador que uso para escanear. Hoy no hay imágen, sólo propuesta de imaginación.

Yo veo una mancha poco definida todavía de tinta salpicada con lejía. Una moleskine alabeada por la humedad. Dos personajes alados, protoángeles onicófagos gestantes y una intención de dualismo en lo representado. Es lo que he empezado y lo que quería mostrar pero hasta el próximo escaneo sólo queda el recurso de la mirada interior.

Y se me ocurre una tontería. Ya que alguno/a imaginará con más o menos acierto con respecto a esta entrada fantasma porqué no ir un poco más allá e iniciar una serie de onicoempatías. Dadme carne, dadme conceptos, dadme una sugerencia, una frase o una palabra. Dadme un argumento o una palanca y desde aquí moveré el mundo. Bueno, no tanto, sólo me comprometo a visualizar por aquí vuestras propuestas.

¿Alguien recoge el guante?

La nube de hoy



Llegan con el otoño. O será por casualidad pero mientras en el calendario se oficializa el cambio del verano al otoño en los cielos se dan otras alteraciones. A la vista de todos pero sutilmente la hegemonía del azul sin mácula se quebranta con las nubes que vienen, que sí, que ya están aquí, rocas blancas contra mar azul o lo sólido contra el cielo líquido.

Cordura

Qué grande es tener los pies bien puestos sobre la tierra. Yo tarándome todo con la ya muy retorcida ilustración para la puerta en su ya fuera de plazo entrada número 50, revisando tutoriales, youtubes varios, “así se hació” de otra peña, buscando algo de luz que espante esa sensación rasposa en la parte interna del esternón, como de vacío, que siento cada vez que algo no cuadra pero no se por qué o cómo arreglar. Y ha tenido que venir un sabio con parcas pero grandes palabras; “¿que quieres dibujar?, pues dibuja!!?

Ahí le ha dado, el tío jodío, y por si fuera poco en un ti ta se hace este dibujo para demostrar que la cosa está chupada.

Y no le falta razón. Su arte tiene todo lo que necesita y es de un pragmatismo envidiable. A ver quién es el guapo que no reconoce a los representados. Dentro del target objetivo al que va enfocado todo el público los reconoce y aprecia, y si no, pues es que no eres del selecto grupo al que va dirigido el rollo.

Y encima ni le tiembla el pulso, ni se muerde las uñas, ni necesita repasar tutoriales ni hostias en vinagre.
Me remata con un “¿te hago otro?, no me cuesta nada”.

Tu trenza

Una cuerda en el cogote. Para agarrar y tirar de tu pensamiento queriendo que se acomode a cauces de rutina, o para agarrarnos todos a ella para salvarnos de nuestra propia mediocridad. Seguro que solamente será eso, una cuerda en el cogote.