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Un poco de “hamor”

Antes, y a veces ahora, me emocionaba con las películas de dibujos animados, los cuentos, las lecturas apasionadas incluso con algunos anuncios de la tele. Esa sensación de ahogo por presión en la garganta y los ojos vidriosos de lágrimas a punto de derramarse era un buen síntoma de un buen palpitar, de sentir lo correcto, o por lo menos de sentir.

Ahora estoy desgastando los molares a base de fricción y de rechinar de dientes. No tengo buenos sentimientos hacia toda esa caterva de ladrones prohombres de la patria y la imaginación me discurre con suavidad a situaciones de refinadas torturas e infinitos dolores. Ya no hay amor.

Y será una estupidez, y llamarme idiota, pero ahora que llega el bálsamo del “pan y circo” de la Eurocopa (algo tendrá el fútbol que no acabo de verlo) me desayuno con las hostias como panes entre las aficiones rusa y polaca allá por Varsovia. Ya no hay amor.

Y en el baloncesto que sí me gusta en las finales por el título fricciones personales, miradas asesinas y jugadores que literalmente llegan a las manos. Y a eso que yo le digo falta de profesionalidad, educación, criterio, etc, el comentarista de turno lo llama “carácter”. Como si fuera algo bueno y que está bien demostrarlo!

Como ya no hay amor, dibujo estos repartidores de abrazos. Hamor más falso que el Amor de verdad, quizá, pero hoy es lo que llevo en el bolsillo. Hamor para todos, quién quiere?

Tres, eran tres…

…o dos, o uno. Igual ni siquiera son pájaros. Caen por la chimenea de casa o entran buscando refugio y la negritud los absorbe y anula su orientación. A través de la rejilla de la caldera se oyen sus pasitos furtivos y el movimiento de las alas como ventiladores rozando una superficie. No trinan ni se quejan. No hay canto de pájaros y mi gata tampoco les presta atención, cosa rara, ¿habrá perdido instinto depredador o simplemente es vejez comodona? Quizás han hecho un trato entre enemigos cordiales. Pequeños misterios detrás de la pared de mi cocina.

Un comienzo…

Empezando un cuaderno de dibujos negros. Como el café, como la sangre, como mi mirada.

Jirafabuja

Quiero hacer cosas. Quiero hacer algún dibujo para la propuesta “duet” de illustration friday que acaba este viernes. Quiero hacer una aportación a la “primavera” de la puerta tannhauser. Quiero acabar el toy paper que tengo empezado, y la medium a medias, y los ases….., y como ando todo loco por volver a tener en marcha este escaparate y de puro nervio qué mejor manera de arrancar que bolígrafo plata, hoja negra, poscas, y a garabatear.

Un caminante nocturno a la estela Miyazaki era lo pretendido pero una vocecita por encima del hombro me dice; “Anda, una jirafa burbuja!”. Pues eso, una Jirafabuja.

Tendalero

Desprenderse de lo de dentro y tenderlo al sol.

Pequeños lares

Una de pequeños dioses domésticos. Invocando su protección de cara a este arranque de curso, de etapa y de vida. Ya con agosto vencido a ver si retorno al cauce de las actualizaciones periódicas y el pulso constante en estas labores.

Caminante nocturno

Un pequeño apunte en la libreta negra para este lunes de vuelta ya de las vacaciones. Pensando en cosas grandes que suceden de noche y que quepan en sitios pequeños me acordé del “caminante nocturno” de Miyazaki en su Mononoke y bueno, no es lo mismo, pero la excusa es buena para volver a dibujar.

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