Fotografía
Mudanza
Ha sido como el cuento de nunca acabar. Casi dos semanas empaquetando, clasificando, moviendo cajas y sobre todo castigar las lumbares con el peso de los libros. Menos mal que mi hermano de tinta tiene coche grande, cuerpo grande y corazón enorme. Fin del contrato de agua y de luz, entrega de llaves y desde hoy ya no hay taller. No existe un lugar específico para crear y/o tener buenas ideas (o malas!, cuestan lo mismo de tener). A partir de ahora cualquier lugar será ese lugar y cualquier mesa y silla serán mi castillo. El resto esperará en cajas apretadas, en un trastero, a que mejores tiempos y mejores lugares se abran para florecer de nuevo.
Hoy se cierra una puerta y una verja. Me refugio en mis cuarteles de invierno y empiezo a centrarme de nuevo en cosas que tengan que ver con dibujar y crear.

La nube de hoy
Hacía tiempo que no encontraba un castillo en el cielo de estos rotundos que tanto me gustan. O es que hará tiempo que no levanto la mirada del suelo. Otra pieza para el catálogo nubero.

La nube de hoy
El gesto de mirar al cielo, a veces por desesperación, a veces para relajar la retina, tiene blancas y rotundas recompensas.

Azúcar estrella / Star sugar cube
Retorciendo el papel del azucarillo y por virtudes de la perspectiva me he encotrado una estrella en las manos. Tontería a la hora del café.


Amanece
Una de nubes. Hace tiempo que los cielos andan escasos de bellos ejemplares.

La nube de hoy
Empieza septiembre y viene acompañado de las espumas convulsas de los mares que cubren nuestras cabezas, ¿será que ahí arriba también se han muerto las sirenas que, como todo el mundo sabe, al no tener alma y morir se convierten en espuma de mar? Empieza septiembre y empieza raro. Horarios desengrasados, proyectos ilusionantes, obligaciones absurdas…, el próximo día 8 se cumplen dos años de la puesta en marcha de este escaparate ¿será que las efemérides hacen natillas y gominolas mis sensaciones?


Tendalero Araia
Un fin de semana con intervención tendalera. El lugar, una abandonada fábrica de maquinaria agrícola en Araia. Impresionante estructura oxidada y muchas pulgas, literalmente. Pagamos un tributo de sangre con la moneda corriente de picotazos por querer colgar nuestros recuerdos por allí. Más datos visitando el blog tendalero.



Recién cazadas
Se oyen los truenos que amenazan tormenta y el cielo se ciega rápidamente para tapar el azul. Sobre la bicicleta y con la cámara en ristre pedaleo mirando hacia arriba. Un día me meteré una hostia contra una farola o algo peor pero es que había demasiadas nubes bonitas agrupándose en el gran azul. Si os dais prisa y salís a la calle a lo mejor podéis verlas.



El depósito
Apareció hace cinco años en el borde de mi camino cuando cambié la ruta para acudir al curro. Semioculto por la vegetación y el interior del solar sin edificar. A veces cazaba nubes por encima de su azotea y hasta ahora habíamos tenido una relación cordial.
Ni siquiera sabía si es funcional pero recientemente alguien ha decidido restaurarlo. Se ha limpiado, despejado y pintado. Ahora es un grito, una llamada, un enorme signo de exclamación. Una astilla en la retina. Un reclamo para intervenirlo.
No se qué haré con él pero se empieza por codiciar, luego por poseer y a partir de ahí tragar, procesar, sentir cachalote y devolver ámbar gris. ¿Será posible? Para empezar hoy le he tirado un par de fotos desde la bici y con mañana neblinosa. Ya te tengo!!

La nube de hoy
Prima vera prima nube. Duró poco porque el cielo se amasó en grises y espesó en lluvia, pero se ha activado la temporada de caza de nubes primavera-verano y en un momento de tránsito apareció este deshilachado jirón de vapor blanco. No es del tipo rotundo de forma y nítido en sus perfiles que tanto me gusta pero así, timidilla, como el vestido de la novia al viento o los tendaleros en oriñón, supone el reencuentro con el dedo en el gatillo, la búsqueda, el acecho y la caza.

Un as en la manga
Jon tiene un ángel de la guarda, dulce compañía, no le desampares ni de noche ni de día. No es exactamente la idea habitual de un ángel de la guarda pero está encantado de habérse roto un brazo para conocer a tan interesane guardián. Pregunta si podrá comprar la escayola cuando se la quiten y si se la quitarán sin roperlo mucho, qué pobre!

A la hora de comer
Hay veces en que la luz se tamiza y disuelve, casi como si mutara de naturaleza y se convirtiera más en niebla que en longitudes de onda variables. Más que iluminar parece que envuelve y acomoda los objetos en un sofá como de dignidad, o solvencia o qué se yo. Seguramente todo esto no será mas que algo perceptivo y por mucho que me desgaste la yema del dedo índice en disparar la cámara ninguna foto le hace justicia porque no estaba ahí. Sólo en los ojos del que mira como tantas otras cosas. Menos mal que a Sara sí le estaba sabiendo buenísima su ración de colorantes y conservantes etiquetadas como “natillas”



























